Si tienes un proyecto, un plan o un sueño y estás intentando llevarlo a cabo, tal vez tu trabajo ya sea producir ideas, grandes o pequeñas, para que ese plan o sueño se concrete. Si todavía no tienes plan ni un deseo a cumplir, bueno, lindo sería que los tengas pronto, que eso pone en movimiento. Pero practicar para el momento indicado es algo que se puede hacer incluso sin un objetivo en mente, salvo la práctica en sí.

Ve a un restaurante, lee el menú y piensa en tres platos que no ofrecen pero que irían perfecto con el estilo del lugar. Haz lo mismo con la obra de un cineasta, uno prolífico, digamos Steven Spielberg, lee los títulos de todas sus películas, también una pequeña sinopsis e imagina tres títulos que bien podrían ser parte de su obra.
Cualquier variación es válida (tres palabras que tu mamá jamás diría; tres cosas que tendría Tokio si quedara en Canadá), también hacerlo acompañado, el objetivo no es encontrar ideas sino que la mente esté en activo, pero quién sabe, de pronto en esas tres cosas que le faltaban a tu universidad hay algo que vale la pena poner en marcha.