Creatividad como estado

Dicen que un reloj sin cuerda da la hora correcta dos veces al día. Claro, saber que vimos el reloj justo a la hora correcta es otra cosa. Pero lo que me interesa aquí es la analogía con el proceso creativo.

Un proceso creativo roto, detenido, bien podría todavía brindar alguna buena idea. Quizás fueron puntos que se conectaron ya muy tarde, quizás un último estertor de la inercia. Si la cantidad o la calidad de las ideas no definen a la persona creativa, la falta de ideas tampoco tendría por qué definir a la persona como no creativa.

El proceso puede fallarnos o detenerse y hay que cambiarlo por completo, pero es el hecho de no seguirlo intentando lo que nos definirá como no creativos. Porque no tener un proceso creativo tampoco nos impedirá ser creativos.

En efecto, tal como la respuesta del huevo o la gallina es una sola, la creatividad siempre es primero que el proceso creativo. El proceso llega, es mejor que llegue, hay que tenerlo para que las ideas se produzcan y se reciban con claridad, también con frecuencia, pero pudiéramos simplemente no tenerlo todavía, uno no tiene la primera idea con el proceso claro de cómo producirla, de hecho, ese proceso puede nunca estar del todo claro—por eso, otra vez, es tan fácil caer en la creación sin contexto al hablar de musas e inspiración.

Hace falta algo más, un extra, un chispazo, un deseo, y a eso es a lo que llamo el estado creativo. No es la creatividad como sorpresa, porque este estado creativo, como ya dije, es anterior o ajeno al proceso creativo y la capacidad para sorprenderse es parte del proceso.

Tal vez esté hablando de una sorpresa inicial, la sorpresa originaria, pero va más allá, porque ese estado creativo pudiera comenzar con una tarea, con una imposición o una casualidad, como cuando al final de Terminator III descubrimos que John Connor simplemente estaba en el lugar y el momento adecuado y las circunstancias lo convierten en el líder que la resistencia humana necesitaba, no como lo habíamos imaginado durante tres películas completas, un líder natural que le decía a todo el mundo ‘síganme que por aquí es’.

Tres películas completas para que el camino de la salvación de la humanidad comenzara con la vieja socarronería del “a mí que no me den, a mí que me pongan donde hay”. Sí, muchas veces la creatividad comienza así, porque nos vimos obligados, nos pusieron donde hay que producir ideas.

Necesidad u obligación, deseo o imposición, deber o placer, espontaneidad o preparación consciente, todas son entradas válidas al estado creativo. Lo importante es que una vez ahí estemos listos para las ideas, para producirlas y recibirlas, y para ello se pueden utilizar las muchas entradas que nos ofrece el proceso creativo, aun cuando no lo llamemos así ni sepamos todavía que lo tenemos.

Para pensar en ello: Mudarse al estado creativo.

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