Barreras de creatividad

Muchas cosas ya están dichas. A veces se trata de limitar para crear, otras de limitar para proteger la creación. Yo, por ejemplo, no suelo contar las historias en las que estoy comenzando a trabajar. No para evitar aportes o comentarios, sino porque contar la historia es independiente del formato en que la cuentes, la necesidad, el deseo de contarla se sacia si hablas mucho de ella. Pero llega el momento en que el proyecto está tan avanzado que puedo hablar del mismo sin ningún tipo de cortapisas.

Hay quienes solo corrigen lo escrito cuando llegan al final. De hecho, esa es una práctica tan común que muchos autores hablan de terminar la primera versión para comenzar a reescribir, hay quienes llevan estricta cuenta del número de versiones que les toma tener una versión final. Yo no puedo hacer esa cuenta porque suelo escribir corrigiendo, por decirlo de alguna forma. Cada vez que me siento a escribir leo lo hecho hasta el momento y a partir de ahí continúo, pero en esa lectura cambio y corrijo cosas, a veces muchas cosas.

Sin embargo, entiendo el método de escribir hasta el final para luego reescribir; en el fondo es, así lo veo, un mecanismo de protección, ya la historia llegó hasta el final, cualquier bache, vacío, redundancia, pierde peso porque el conjunto está en una etapa superior.

También es un mecanismo de protección en términos del estado de ánimo, releer es evaluar lo escrito y esa reevaluación puede llevarnos a cuestionar lo hecho hasta ese momento, mejor no entrar en esa posibilidad sino hasta cuando detenerse y abandonar el proyecto no es posible o es poco significativo porque ya la historia está completa.

Proteger el estado de ánimo para continuar aún si se falla, para comenzar algo nuevo si se tuvo que abandonar un proyecto, y sobre todo para no abandonar aunque se encuentren muchos obstáculos, que el abandono solo llegue cuando estemos seguros de que exploramos todas las opciones y posibilidades.

Es difícil estar seguro de eso, pero si en efecto nos hemos protegido durante el proceso, el estado de ánimo también podrá decirnos cuándo sí es necesario parar.

Volver a la puerta.