El destino

Luis Alejandro Ordóñez

—¿Qué es el destino, papá?
De inmediato una fecha llenó sus recuerdos: el 14 de octubre de 2003. Vestido de suéter gris, fue al estadio con la que creía la emoción de casi 100 años de espera. Celebró el paso de los innings y la victoria cada vez más cercana, hasta que llegó la fatídica octava entrada. Con un out y hombre en segunda, el batazo salió altísimo en su dirección y como todos a su alrededor él intentó por todos los medios hacerse del souvenir, pero no lo logró, le faltó brazos y ni siquiera pudo tocar la pelota como Steve Bartman sí lo hizo y Moisés Alou le reclamó tan airado que ya en ese momento parecía estar seguro de que sin ese out no iba a haber victoria y la maldición continuaría. Entonces, tras un suspiro a medio camino entre la resignación y el alivio, le respondió a su hijo:
—Dos asientos.