Una nueva narrativa

Prefiero ser del todo honesto: en este tema no soy optimista. Uso otra anécdota para expresarlo: ya no hay equipos de sonido en las casas. Yo crecí en una época donde el equipo de sonido era el centro vital de los hogares, la gente presumía de su fidelidad, de su potencia, incluso de la puesta en escena alrededor de ellos. Bastaron un par de adelantos tecnológicos, incluso unos que no mejoraban el sonido sino todo lo contrario, para que los equipos de sonido comenzaran a desaparecer de los hogares hasta el punto de que hoy por hoy si nos encontramos una casa con equipo de sonido catalogamos de excéntrico a su dueño.

¿Dejaremos que la inteligencia artificial remplace o tome el control de nuestras necesidades creativas?

Por ahora, al menos en la literatura, enfrentamos una paradoja. Narrativamente, considero que vivimos la época de la historia de vida, por eso la gran novela de un tema, de una nación, ya no se escribe, se escriben en cambio narraciones de la experiencia de vida, historias en primera persona con un punto de vista muy parcial y limitado de los hechos que se cuentan; la literatura del yo, la preferencia por la memoria sobre la autobiografía y sobre la ficción, incluso el primera persona como género periodístico, todo eso es resultado de una época narrativa que le da primacía a la circunstancia única e irrepetible que es la vida de cada autor.

Utilizar inteligencia artificial en ese contexto es contraintuitivo, pero de nuevo, esto no es solo personal y la industria editorial y el trabajo de escritor son más amplios que las historias de vida.

Pero usemos esa paradoja en el campo en que estemos. Escribe la historia, haz el diseño, genera el programa, luego, solo luego, dale la instrucción a la inteligencia artificial y compara su resultado con lo que tú hiciste. ¿Hay espacio para la mejora, para el aprendizaje?

Volver a la puerta.